![]() |
El municipio está situado en una alta planicie al noroeste del estado de Jalisco, aproximadamente a 65 kilómetros de la capital del estado(Guadalajara) en la región conocida como Los Altos. Se encuentra a un altura de 1,685 metros sobre el nivel del mar. Su extensión territorial es de 362.39 km2, donde viven, según las últimas estimaciones, 20,225 habitantes, aproximadamente. Limita al norte con los municipio de Tepatitlán y Cuquío; de este último lo separa la barranca del río Verde, y al sur con la municipalidad de Zapotlanejo. Su mayor extensión colinda al oriente con Tepatitlán y al poniente con Zapotlanejo. Su jurisdicción la integran 84 núcleos poblacionales de los cuales, dos son los de mayor importancia: Acatic(la cabecera) y el Refugio(Gustavo Días Ordaz), las demás localidades tienen, en su mayoría, la categoría política de rancho o congregación. Los paisajes de los municipios son típicamente alteños, abundan en sus rasgos geográficos las zonas llanas, cañadas, lomas y cerros que se elevan sobre el cobrizo suelo del lugar. Hidrológicamente, la micro-región acatiquense pertenece a la cuenca Lerma-Santiago; su principal afluente es el río Verde, cuyas aguas corren por el norte de la entidad en lo profundo de la barranca del mismo nombre. Su río más importante es el de Acatic, cuyo caudal atraviesa todo el municipio y lo abandona por la zona de Tepatitlán. Tiene también dos bellas y majestuosas caídas de agua: el Salto de Acatic y el de Roa. Completan el sistema hidrológico de l municipio las presas de Lagunilla, el Carrizillo, la presa de las Víboras y más recientemente, la presa del complejo La Zurda que actualmente surte agua a al capital del estado. Predominan en la localidad el clima semiseco; la mayor parte del año
su temperatura es semicálida, sin estación invernal definida;
algunos estudiosos de las tierras alteñas califican a esta región
como un territorio de tránsito entre la aridez norteña,
la humedad tropical del Pacífico y la sequedad del Altiplano. Antecedentes Históricos de la Población. Según refiere la histografía local, Acatic es una palabra
de origen náhuatl que significa “lugar entre las cañas”
o “lugar dentro del carrizal”. Fue en sus orígenes
una antigua comunidad indígena tecuexe, pueblo nahuatlaca que
ocupó, en los primeros cinco siglos de nuestra era, un extenso
territorio en lo que hoy es la región de Los Altos de Jalisco. Se gobernaban con cierta legalidad; practicaban el culto a las fuerzas
naturales y perseveraron en un hondo primitivismo religioso; fueron
magníficos agricultores y expertos en el oficio de la guerra. Los indígenas tecuexes de Acatic tuvieron que soportar las imposiciones
y despojos cometidos por los hombres de Nuño de Guzmán
durante la conquista; cansados de tantas injusticias, terminaron anexándose,
en el año de 1538, a la rebelión d elos pueblos indios
de Nueva Galicia, la que terminaría trágicamente con la
derrota de los naturales en el cerro del Mixtón, en el año
de 1541; sin embargo, a ruegos del padre Antonio de Segovia, la comunidad
decidió volver en paz al lado de los españoles. A mediados del siglo XVI, la comunidad indígena fue otorgada
en forma de encomienda a Cristóbal de Oñate, quien tiempo
después le cedió a su sobrino Juan de Zaldivar y éste
a su vez a su hijo Francisco, el cual para 1589 aún tenía
bajo su encomienda a los pueblos de Tepatitlán, Tzapotlán
de Tecuexes (Zapotlanejo), Tlacotlán, Atzacatlán, Xonacatlán
y San Fe. Las tierras comunales de los indígenas de Acatic Según se refiere en los libros de Gobierno y Tierras y Aguas de la Real Audiencia de Guadalajara, colecciones que se encuentran actualmente en el Arcivo Histórico del Estado, los indígenas del pueblo de Acatic poseían además del fondo legal(suelo donde ésta asentado el pueblo) tierras llamadas de comunidad o “de uso común”. Éstas estaban situadas en la parte norte de lo que hoy es el municipio en las faldas de la barranca del río Verde. Durante esa época colonial las tierras comunales estaban repartidas entre los habitantes de la comunidad. Cada familia tenía derecho a disfrutar parte de los recursos que se obtenían de ella. Del trabajo de sus huertas, sementeras y la cría y venta de su ganado perteneciente a su cofradía, nombrada de la Limpia Concepción, sacaban los recursos necesarios para mantenerse, financiar sus fiestas y litigios, sostener su hospital y pagar los tributos a su majestad. A finales del siglo XVII y a lo largo del XVIII estas tierras eran asediadas constantemente por hacendados ganaderos de la región y en algunas ocasiones los indígenas del pueblo estuvieron a punto de perder su posesión debido al excesivo crecimiento de las haciendas, estancias, ranchos y demás sitios de españoles. Esto obligó a que los naturales, en abril de 1694, solicitaran a las autoridades virreinales título de sus tierras comunales para una mejor defensa. Tiempo después, el corregidor de la Audencia, don Tomás Ferrerira, informó al oídor don Francisco Feijoo y Centellas, que la petición era legítima y que no afectaba a ningún vecino del lugar. Finalmente, con el correspondiente pago de doce reales y un tomín por parte de la comunidad indígena de Acatic, se otorgó título y merced de ella el siete de octubre de 1694, según se expresa en parte a continuación:
© 2000. Centro Nacional de Desarrollo Municipal, |