Lagos de Moreno

Referencias geográficas generales

Su nombre le viene del caudillo de la independencia Pedro Moreno. Se encuentra ubicado en la región nordeste del estado; limita al norte con Aguascalientes, al sur con el municipio de San Antonio; al este con Ojuelos Jalisco y el estado de Guanajuato y al oeste con Encarnación de Díaz y San Juan de los Lagos.

La cabecera del municipio es precisamente la ciudad de Lagos de Moreno; de sus 342 localidades, las más importantes y poblados son Paso Cuarenta, Los Azulitos, El Puesto, Betulia, Francisco Primo de Verdad, Dieciocho de Marzo y San Cristóbal.

En el XI censo demográfico realizado por el INEGI, Lagos de Moreno reportó una población de 106,157 habitantes, quienes en su mayoría se dedican a la agricultura, siendo sus principales cultivos el maíz, el maíz forrajero, la alfalfa y el fríjol.

El clima d ela región es semiseco; en sus estaciones frías, otoño e invierno, el frío raras veces rebasa los 5.8°C y durante la primavera y el verano el calor no excede los 31.6°C. Su temporada de lluvias abarca los meses de junio a octubre.

La mayor parte de su suelo es plano o semiplano, entre sus pocos cerros destacan los ubicados al noroeste como el Valiente, Santa Cruz, Montes Grandes, Las Mesas de Dolores, etcétera, y los del centro o Sierra Alta. Lagos de Moreno pertenece a la cuenca hidrológica Lerma-Chapala-Santiago y a la subcuenca Verde-Atotonilco. Los principales proveedores de agua de la región son los ríos Lagos, La Sauceda, Bernalejo, Cuarenta y las presas El Tanque, Las Amapolas, El Bajío, El Saucillo, entre otras. Su tierra es árida y la vegetación escasa; la flora de la zona está conformada, principalmente, por una buena variedad de cactáceas como el nopal, cactus y maguey, también abundan los matorrales espinosos y los pastizales de clima semidesértico.

En cuanto a su fauna, a ésta la conforman mamíferos grandes y depredadores como el puma, el lobo, coyote y otras especies menos hostiles propias de las regiones semidesérticas como el venado, liebre, ardilla, rata, tlacuache, armadillo, topo, tejón, conejo.

Antecedentes históricos de Lagos de Moreno

La región que hoy abarca el municipio de Lagos de Moreno estuvo habitada antes de la llegada de los españoles por tribus indígenas nómadas que se dedicaban a la cacería y a la guerra. Caxcanes, pero principalmente los temidos chichimecas, dominaron la región pese a su primitiva organización y estado de salvajismo, pues carecían de jefes y andaban desnudos. Dos de los pocos poblados donde se avecindaron los aborígenes de la región fueron Xiconaque y Custique.

En tiempos en que Nuño de Guzmán emprendió la conquista de la Nueva Galicia, poblaban la región dos tribus que tenían pleito jurado: los cuestiques y los xiconaquis. Fue precisamente el conquistador de la Nueva Galicia quien aprovisionó y envió a Pedro Almíndez Chirinos a reconocer y a apoderarse de las tierras de Laos de Moreno.

Con 50 españoles a caballo, 30 de a pie y 500 tarascos y tlaxcaltecas, Chirinos se lanzó a una campaña militar que, para bien, no suscitó combate alguno, los lugareños se sometieron pacíficamente y recibieron a los conquistadores con hospitalidad ofreciéndoles humildes obsequios como animales y frutos.

Chichimequiellas fue el lugar elegido por la Real Audiencia de Guadalajara para establecer una villa que llevaría por nombre Villa de Santa María de los Lagos; el lugar se ubicaba en un sitio estratégico para la economía neogallega; se encontraba justo en la bifurcación del camino carretero de México a Guadalajara y sobre el que conducía al norte del virreinato. Sobra decir que este último camino era de vital importancia, pues a través de él transitaban las partidas o envíos de metales extraídos de Zacatecas y Fresnillo.

LA villa fue fundada el 15 de enero de 1563 por Hernando Martel y Escobar, natural de Sevilla y alcalde mayor de los Llanos de Teocaltiche. El propósito de su fundación era obvio, se esperaba que serviría de resguardo o de enclave defensivo de los dos importantes caminos que lo atravesaban; caminos que hasta esa fecha se encontraban a merced de las incursiones y ataques de las irreductibles tribus chichimecas.

Originalmente se avecindaron en Santa María 73 familias españolas que con ayuda de los aborígenes de Mexticacán y Nochistlán levantaron sus nuevos hogares. Evangelizaron la región los misioneros franciscanos que llagaron después de la colonización.

En 1824, por decreto del Congreso, el pueblo de Santa María de los Lagos es elevado a la categoría de ciudad, cinco años después se le cambió el nombre por el de Lagos de Moreno en honor al héroe de la independencia Pedro Moreno.
Fue Capital del estado en plena revolución mexicana, cuando las tropas del general villista Julián Medina Castillo ocuparon Jalisco, quedando dicho general como gobernador interino. Años atrás, en El Mesón de Santa Ana estuvo el cuartel de las fuerzas maderistas.

De la persecución que sufrieron los reaccionarios al término de la Guerra de Reforma
Por Fabián Acosta

Según quedó escrito en la Historia nacional, la Guerra de Reforma fue ese suceso donde se enfrentaron los defensores del gobierno constitucional de Juárez y los partidarios del Plan de Tacubaya. El plan de Tacubaya fue una conspiración militar urdida por Félix Zuloaga con el doble propósito de abolir la Constitución de 1857 y de sacar del poder a los liberales.

La Guerra de Reforma concluyó cuando el General Gozález Ortega derrotó en Calpulapan a las últimas fuerzas reaccionarias comandadas por el presidente general Miguel Miramón, en 1861. Durante estos tres años de conflicto, nuestro estado será ocupado por ejércitos de ambos bandos; fue cede del gobierno institucional cuando Juárez se estableció en Guadalajara junto con sus ministros y generales, después lo tomaron la fuerzas reaccionarias quedando como jefe político de la plaza el tristemente célebre Leonardo Márquez.

Ya restablecido el orden constitucional, en casi todos los estados y municipios del país, los triunfantes liberales emprendieron, como era de esperarse, una persecución policiaca de todas aquellas personas que colaboraron militar, económica o políticamente con los reaccionarios.

El presidente municipal de Lagos de Moreno, Prudencio Topete, según consigna su correspondencia oficial, hizo lo propio combatiendo hasta 1862 a las escasas gavillas reaccionarias que continuaban operando en el sur del municipio. No sólo persiguió a estos remanentes del ejército conservador que seguían en pie de guerra, en varios comunicados le informó al gobernador del estado de la detención de personas que prestaron ayuda o colaboraron con los reaccionarios durante la Guerra de Reforma.

En un oficio fechado en mayo de 1861, Prudencio Topete le hizo saber al gobernador la situación de un tal don Dimas González, a quien se le acusaba de perseguir junto con sus hijos a los fugitivos liberales que se internaban en la región después de que sus ejércitos eran derrotados por las fuerzas reaccionarias. Para salvarse del castigo por éste y otros crímenes cometidos durante la guerra, don Dimas le ofreció al presidente municipal doscientos rifles y el pago de una cuantiosa fianza a cambio de que se le dejar vivir en paz. Prudencio Topete ponía a consideración del gobernador tal proposición ya fuera para aceptarla o rechazarla.

Las medidas tomadas en contra de los colaboradores de la reacción fueron, hasta cierto punto, severas y las padecieron por igual todos los civiles, militares y sacerdotes que lucharon, de una u otra manera, en el bando conservador. Por un decreto expedido el 12 de junio de 1861, se condenaba a todos los acusados o sospechosos de colaboracionismo al destierro y su permanencia quedaría bajo supervisión de las autoridades.

En otro par de oficios fechados en el mismo año, Prudencio Topete informaba también al gobernador del la aprehensión del padre Ramírez y de don José María de Alva; el primero se le acusaba de hacer labor a favor de la reacción escudándose en su investidura; al segundo se le recriminaba el haber fungido como autoridad del municipio en tiempos que el estado se encontraba bajo control de los conservadores.

El caso de don José María de Alva era especialmente grave, pues ya se le había condenado al destierro pese a ello continuaba en tierra de Jalisco sin el debido salvoconducto. Como se ve, no fueron pocos los lugareños de Lagos de Moreno que sufrieron la persecución y el destierro por haber abrazado una causa que al final perdió, la causa reaccionaria.

 


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