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Encarnación de Díaz El municipio tiene clima semiseco, con otoño, invierno y primavera secos, semicálido con invierno benigno. La temperatura media anual es de 19.4 °C, y tiene una precipitación media anual de 563.8 milímetros con régimen de lluvias en julio. Escudo Armas Es un escudo acuartelado en cruz sobre el campo de azur, están los elementos del escudo del estado de Jalisco, por sede y metrópoli del gobierno de la jurisdicción; en el campo de gules, están seis dados de plata que por Macías, en alusión al Sauz de los Macías, que fue paraje donde se realizó la fundación; sobre campo de oro, cuatro franjas y una cruz de gules, que por Calvillo, principal fundador de la villa llamada de La Encarnación; en campo de oro, un espino de sinople frutado de gules, a honra del señor bachiller Isidro Rafael de Espino, consejero espiritual de la fundación. Sobre todo, un escusón, sobre ecampo de plata con la imagen de Nuestra Señora de la Encarnación, patrona d ela ciudad y motivo de su fundación, circundando escusón por una orla púrpura y en ella la cifra de 1760 que alude al año de su fundación y siete bazantes de oro, por ser siete las principales donantes de terrenos. Todo el escudo con bordadura de oro y en ella escritas las letras de los gules las actualidades del lugar para el fundo de la villa, ornamenta del escudo como timbre y yelmo de hidalgo en plata, en referencia a la hidalguía de los hijos y vecinos del lugar. El escudo fue elaborado por el historiador Alejandro Topete del Valle y el profesor Manuel Iván Centeno Díaz. Su aprobación como escudo oficial del municipio data del año de 1965. Manuel Jacinto Guerra, hombre que aún recuerdan (en La Chona) En la segunda mitad del siglo XIX, se presentaron cambios que por su
trascendencia transformaron los avances del desarrollo en el país
como fue la economía, la industria y la aparición de las
vías de comunicación. Con el paso del tiempo, la producción aumentó; pero, en 1891, debido a la entrada de la industria extranjera y al no poder competir con ésta, se vio obligada a cerrar sus puertas. Jacinto Guerra mandó a construir la parroquia del Señor San José, en la comunidad de Los Sauces, a finales del siglo XIX. Otra de las obras en que participó, con el cargo de gerente de sindicato de administración, fue en la negociación fallida Guerra de Alba, de la hacienda Ajojúcar. Esta asociación se creó para que se diera constancia
del aprovechamiento de la caída de agua del río Belén,
que beneficio a los habitantes de la hacienda. Las aguas se empleron
para el riego de tierras y abrevadero. Muestra de la solicitud se encuentra
en el documento que resguarda el Archivo Histórico de Jalisco,
en el ramo de fomento con clasificación F-6-896/END/224, refiriéndose
a lo siguiente: El señor Guerra Alba menciona que su solicitud para el aprovechamiento de las aguas apareció en el Periódico Oficial El Estado de Jalisco. Pide sea revisada la solicitud conforme al decreto 696 que reglamenta el uso del agua. En su artículo 3°, este decreto solicita la presentación de planos, perfiles y memorias descriptivas del uso del líquido. Él cumplió con los requisitos establecidos, ya que el plano con la descripción del suelo y aprovechamiento también es resguardado por esta institución en el área de mapoteca con la siguiente clasificación: P.L.3.4/1998/392. De acuerdo al expediente antes mencionado, la hacienda de Ajojúcar, en esa época, pertenecía a la municipalidad de Teocaltiche, Paso de Sotos y Encarnación de Díaz, correspondientes al 11° Cantón. La hacienda era atravesada era por el rancho del Gavilán y se salía por la ranchería que da su nombre al río. Debido al tránsito del afluente fue que el señor Jacinto
hizo su solicitud para el aprovechamiento de éste.
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